domingo, 22 de enero de 2017

Música en mitad de la barbarie

De la cima a la sima, Hans Krása fue un compositor checo, judío y millonario cuya reputación de prodigio se malogró en el matadero de Auschwitz. Allí lo reconoció como una res el doctor Mengele antes de mandarlo a la ducha, pero Xavier Güell, autor de Los prisioneros del paraíso (Galaxia Gutenberg) ha otorgado a Krása la ucronía de una muerte épica.
Lo imagina retando a Mengele. No para eludir la cámara de gas, sino para proteger a un chaval al que había aconsejado disimular su altura, porque el sacrificio se cebaba con los reclusos que medían menos de 1,50.
Krása asume la despiadada represalia, pero evita que su última visión entre los vivos sean los ojos del gélido doctor nazi. Y se tapa la cara con el pañuelo de su amada. Una aristócrata y científica del Reich, Elisabeth von Leunberg, que no existió en la realidad y que simboliza en la ficción el desengaño estremecido de los alemanes que desenmascararon el régimen hitleriano en el umbral del crepúsculo de la humanidad.

fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/20/actualidad/1484928165_067359.html

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